Los grandes clientes de la red eléctrica requieren en algunas ocasiones potencias que no pueden ser cubiertas por la red de baja tensión. Para cubrir estas necesidades se requiere de una infraestructura de media tensión y con ella, de los conductores necesarios, los cables de media tensión.

 

La media tensión eléctrica comprende tensiones nominales entre 1 y 36 kV. A pesar de su denominación, las instalaciones de media tensión se tratan, por reglamentación, como un tipo particular de instalaciones de alta tensión, por lo que las medidas de seguridad son las mismas.

 

Existen diversos tipos de cables de media tensión. La elección de uno u otro responderá a las necesidades especiales de cada instalación y a la normativa vigente.

 

Cables de media tensión según el metal conductor

Los metales utilizados como conductores eléctricos son el aluminio y el cobre. Históricamente el cobre ha sido mucho más utilizado; sin embargo, en la década de los 70, debido al aumento del precio de este metal, se popularizó el cable de aluminio, incluso para uso doméstico.

 

Cables de cobre

El cobre es un metal con una alta conductividad eléctrica, superior a la de muchos metales (incluido el aluminio). Por tanto, para una sección dada, pueden conducir intensidades más elevadas que otros materiales. Esta propiedad permite el uso de conductores más delgados para transportar la misma potencia, con lo que se facilita su transporte y su instalación.

 

El cobre es un metal costoso y pesado, por lo que en instalaciones muy extensas los presupuestos se pueden elevar drásticamente, además de necesitar un mayor número de soportes, aunque esto no representa ningún problema en tendidos de cables de media tensión subterráneos.

 

Cables de aluminio

El aluminio tiene una conductividad eléctrica inferior a la del cobre, tan solo el 60%, pero también pesa sólo la tercera parte. Un cable de aluminio pesa la mitad que un cable de cobre de igual resistencia. Esta ventaja permite realizar instalaciones aéreas de largas distancias de manera más sencilla, segura y además más económica.

 

Sin embargo, el aluminio tiene ciclos de dilatación y contracción más acusados frente a los cambios de temperatura. Como consecuencia, si los conductores no se encuentran correctamente instalados, puede aumentar el riesgo de incendio.

 

Cables de media tensión según el tipo de aislamiento

El aislamiento del conductor es el elemento crítico en este tipo de cables, ya que debe soportar el elevado campo eléctrico presente en el interior. Existen diversos materiales de recubrimiento de conductores eléctricos. Sin embargo, por la seguridad requerida en el uso de cables de media tensión, se utilizan principalmente tres tipos.

 

Aislamiento de XLPE

El polietileno reticulado o XLPE es un derivado del polietileno. La reticulación le confiere una buena estabilidad frente a los cambios de temperatura, de modo que no varían sus propiedades mecánicas ante el calor, así como una mayor flexibilidad y resistencia al impacto respecto al polietileno.

 

Aislamiento de EPR

El etileno propileno o EPR es un caucho también reticulado que presenta una flexibilidad y unas características térmicas mejoradas respecto al XLPE, con lo que permite la fabricación de cables de menor sección para una capacidad de transmisión de potencia determinada. También presenta una alta resistencia a la oxidación y una elevada inercia química.

 

Recubrimiento HEPR

El HEPR o etileno propileno de alto modulo es, por su parte, un derivado del EPR con unas características mecánicas superiores (carga de rotura, módulo de elasticidad, etc.).

 

Estos materiales tienen características muy similares frente al calor y la tensión que soportan; además, son libres de halógenos, por lo que su emisión de gases tóxicos es reducida y no propagan el incendio.

cable de media tensión

 

El XLPE es más rígido que los otros dos materiales, con lo que su manejo es algo más difícil, pero es más barato, y este hecho puede ser determinante en muchos proyectos.

 

En conclusión, existe gran variedad de cables de media tensión en el mercado. Para escoger el más adecuado para cada proyecto hay que tener en cuenta si el tendido es aéreo o subterráneo, las distancias entre cables, el nivel de trabajabilidad que exija la instalación y hasta el presupuesto, primando por encima de todo la seguridad.

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