El ser humano necesita producir cada vez más electricidad para hacer frente no solo a una población mundial en constante y rápido crecimiento, sino a sus demandas tecnológicas y de energía que también van en un aumento progresivo.

Cada vez resulta más evidente que tanto los combustibles fósiles como otras alternativas como la energía nuclear están dejando de ser las opciones más recomendables e incluso viables. Y por eso, se abre el espectro hacia nuevas fuentes de creación de electricidad. O a potenciar algunas ya existentes, como las solares o las eólicas, pero a las que no se les estaba sacando todo el rendimiento potencial.

evolución de las energías renovables

 

La electricidad y sus nuevos caminos

Que el ser humano va a seguir necesitando la electricidad es algo bastante obvio. Pero lo que no lo es tanto es que su forma de producirla y de consumirla se mantenga inalterable. Es más, deben cambiar ambos aspectos para seguir siendo sostenibles y para no entrar en una especie de colapso. Afortunadamente, ya se han dado muchas investigaciones y muchos avances en este sentido. Y hoy podemos hablar de formas de producir electricidad limpias y sostenibles que, si se mantienen las previsiones de desarrollo en todo el mundo, podrían ser mayoritarias mucho antes de lo que podamos imaginar.

En esta línea, se estima que en 2040 los seres humanos consumirán un 30 % más de electricidad que en la actualidad. No obstante, para entonces se prevé que las energías renovables supongan casi un 40 % del total de producción energética en el mundo, mientras que hoy apenas supera el 20 %. Grandes países como China o India se están proyectando ya como los principales impulsores en la creación de enormes plantas fotovoltaicas que darán abastecimiento energético limpio y de calidad a sus inmensas poblaciones humanas.

 

La evolución de las energías renovables

Aprovechar los rayos solares para producir energía no es algo nuevo. Por supuesto que no, pero sí lo son los modernos y más eficientes paneles fotovoltaicos. Así como la apuesta por inmensas plantas de energía solar como la que se está proyectando en Ouarzazate, en Marruecos, y que será la más voluminosa del mundo. O el proyecto Ivanpah, de Las Vegas, que es el mayor hasta el momento.

La clave para la apuesta por la energía solar o por otro tipo de renovables como las eólicas ya hace algún tiempo que dejó de ser tan solo por motivos medioambientales o de respeto y responsabilidad. Sino que se empezó a poner de manifiesto que también resultaban más baratas de producir. Por tanto, apostar por energías fósiles, por la siempre conflictiva energía nuclear o por otros tipos empezó a dejar de tener sentido.

 

De momento, uno de los principales problemas para el mayor desarrollo y competitividad de las renovables es su almacenamiento. No obstante, en esto también se están dando grandes avances y se prevé que un futuro cercano este sea, prácticamente, igual al de las formas energéticas tradicionales.

 

La importancia de planificar bien

Como en tantas facetas de la vida, conseguir una buena planificación energética, a poder ser a largo plazo y de forma conjunta con países vecinos como debería ocurrir en la Eurozona, es fundamental. Así, se evitarían sorpresas, se podría actuar ante ciertos picos de demanda tanto propios como ajenos y se ahorrarían costes en la producción, distribución y consumo de la electricidad.

 

De momento, las previsiones hablan de que a corto plazo van a seguir conviviendo los modos tradicionales de producir energía, con los renovables, pero estos irán ganando terreno cada vez más hasta el punto de que ya hay expertos que estiman que pronto serán las energías fósiles las que necesitarán de ayudas o estímulos para que puedan ser rentables y para mantener puestos de trabajo. Algo que, por otra parte, se verá pronto como insostenible y llevará, de una forma casi natural, a cambiar el modelo y a ir dejando estas formas de producción de energía y de electricidad.

 

La electricidad en la movilidad

Otro aspecto donde la electricidad ganará terreno, y lo está haciendo ya. Es en el sector de la movilidad y el transporte. Ya es habitual ver en las ciudades autobuses, taxis y hasta vehículos particulares eléctricos. Pero el boom se prevé en los próximos años cuando se incrementen las estaciones de carga, cuando las baterías tengan mayor capacidad y se puedan cargar con más rapidez y cuando los coches particulares dispongan de más potencia, autonomía y sean también más asequibles económicamente. Ya hay países, como Noruega, gran productora de petróleo, que han anunciado que prohibirán la venta de vehículos diesel y de gasolina a partir de 2025. Todo en un afán de renovar su flota, contaminar menos y generar una sociedad más sostenible y responsable.

 

La electricidad, por tanto, está en continua evolución y camina, irremediablemente, hacia un futuro cercano más limpio, más verde y donde las renovables sean las grandes protagonistas.

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